Astilleros Nereo es sinónimo de artesanía, calidad y seguridad en la mar.
La actividad de los Astilleros Nereo se encuentra estrechamente ligada con el pequeño barrio de pescadores del Pedregalejo, al formar parte de su trazado las instalaciones que lo albergan, y proporcionar tradicionalmente dicho barrio la mano de obra necesaria para realizar los procesos de trabajo que se llevan a cabo en dicho taller artesano, procurando también la transmisión de los conocimientos necesarios para salvaguardar los oficios ancestrales que consolidaron la carpintería de ribera de la zona.
Las instalaciones de Astilleros Nereo están situadas en el ámbito de la playa de Pedregalejo hasta mediados del Siglo XX llamada de “San Telmo”, en el sitio donde desde época inmemorial se construían embarcaciones utilizándose específicamente este lugar por la franquía de la playa para el varadero.
Sabemos por la tradición oral de los actuales habitantes de Pedregalejo que los árabes carenaban sus jabeques varándolos con yuntas de bueyes. Algo que es normal si valorando el hecho medioambiental tenemos presente que como consecuencia de dichos factores existía una zona colindante con el ámbito conocida como “Valle de los Galanes”, donde había innumerables huertas dedicadas al cultivo de frutos y hortalizas, cuyos productos serían mas tarde comercializados mediante compañías catalanas; apareciendo en los archivos alusiones a esta situación en otras partes del litoral en los que dichos productos se transportaban en “barcazas”para el suministro de víveres del comercio marítimo, y que permanecían varadas en la playa para tal fin.
Desde 1628 existen datos históricos relacionados con la creación de una cantera en el monte de San Telmo con la que extraer la piedra que desde siempre se ha estado desprendiendo de dicho monte en la creación y ampliación del dique de levante de la ciudad de Málaga. En dicho documento se hace alusión además a la existencia de una población conocida como “la Empedrada” que era victima de los innumerables ataques de piratas berberiscos que se daban en esa época. Por esa razón desde la reconquista se sitúan en el litoral una serie de puntos defensivos ampliamente estudiados consistente en unas torres de vigilancia. En esta zona, existía una conocida como Torre de San Telmo, junto a la que según la “Descripción de España y de los Puertos de Sus Reinos” de Pedro Texeira escrito en el reinado de Felipe IV, se situaba una Ermita con el mismo nombre. Es sabido que San Telmo era un santo venerado por marineros y sobre todo por pescadores, por lo que este hecho, unido a la presencia de restos materiales relacionados con la pesca que se encuentran en las inmediaciones desde época prehistórica, se pone de relieve la existencia de asentamientos de esta índole en esta zona, y sobre todo ya en la dominación cristiana, a tenor de la preocupación existente en la época de poder asistir espiritualmente a los arrabales de pescadores mediante Ermitas de estas características. Como hemos explicado este monte encima del cual estaba la Ermita de San Telmo, es de roca caliza y al igual que ocurre con otros similares de la costa, abundan en él las cuevas y manantiales que llegaban hasta la misma playa. Los sitios de más pesca son siempre aquellos puntos de agua dulce que desembocan al mar, en donde crían la mayor parte de los peces; por lo que no es de extrañar que esas aldeas de pescadores se asentaran al socaire de dicho monte; pues como hemos dicho la zona de Pedregalejo era abundante en arroyos y manantiales que venían desde la misma sierra de Málaga. Esta situación se sigue dando actualmente al ser elegido el lugar por innumerables pescadores para calar la red. En el caso del arte de Jabega, incluso era conocida la zona como “la calá d la bolla”, al ser la playa de los Astilleros la preferida para calar el copo con la marea de poniente; así como para su posterior distribución mediante los cenacheros.
En 1776 ya tenemos constancia de la presencia de pescadores “ocupados” en el arte de jábega como queda documentado en el Archivo Municipal mediante el escrito que presenta al Cabildo de la ciudad un coronel con el que pretendía se le concediera recoger el pescado que los “pescadores ocupados en el arte de Jabega trataban en malas condiciones de higiene”.
En el S. XVIII conocemos que la importancia que tenían en Málaga los astilleros que existían en sus playas venía de tiempo atrás, por el escrito de fecha 27 de Octubre de 1777 conocido como “Manifiesto por Málaga” de Bernardo Montalvo y Saavedra. Algo que se pone de manifiesto en la batalla naval realizada dentro del puerto de Málaga para celebrar la llegada al trono de Carlos III, en la que se reseña una balsa donde danzaron los calafates y carpinteros de ribera vestidos de indios bravos mientras se soltaban una centena de gansos que corrieron alrededor de la fragata “el Triunfo”, durante la celebración. Ya en las primeras décadas del siglo XIX, alrededor de 1830, consta también en la documentación histórica la idea de llevar los suministros de víveres mediante barcazas, a los barcos que fondeaban justo en frente del ámbito. Efectivamente otro factor que condiciona el desarrollo de la actividad fue éste de los víveres obtenidos de las huertas del Valle de los Galanes que eran llevados hasta los barcos que no podían entrar en el puerto de la ciudad, y que fondeaban frente a San Telmo, como hoy en día. Por la forma de la ensenada de Málaga esta circunstancia se sigue dando incluso hoy en día, haciendo que la distancia desde dicho fondeadero hasta la playa fuera mínima.
A finales del mismo siglo, en 1880, se dinamita gran parte del monte para usar la piedra en la terminación de la ampliación del puerto de Málaga, siendo ésta transportada en “Barcazas” que se carenaban en la playa donde actualmente se encuentran las instalaciones de Astilleros Nereo. De esta forma con estas barcazas que también transportaban las mercancías de los barcos a tierra cuando todavía no podían atracar en el puerto de la ciudad, se dio nombre a lo que algunos ancianos del barrio cuentan que se conocía en tiempos de sus padres como “barriada de la Barcaza” o “la Barcaza” haciendo referencia a las casas y arrabales que se iban construyendo y consolidando sobre la playa en torno a la actividad del varadero, cuya calle del mismo nombre aparece ya trazada en un plano de De La Cerda Gariot de 1890; en el que se describe la existencia del puerto de la Cantera o de San Telmo existente a poniente del ámbito, en los actuales Baños del Carmen. Ya que, de igual manera que la arena, el pescado en el poniente peninsular se mueve de levante a poniente, siguiendo el recorrido del sol. Esta situación determinó la progresiva emigración de personas provenientes de Almería que navegando con los sardinales levatinos arribaron a las playas de Pedregalejo y el palo y aquí se asentaron. Esto se conoce por las personas mayores que recuerdan sus orígenes y las historias familiares de los mismos; situación favorecida con la construcción del ferrocarril que trajo gentes también de la Sierra de Tejeda, uno de los lugares tradicionales de obtención de la madera para la construcción naval en la provincia de Málaga, que tenía su embarcadero en Velez.
El nombre de la Calle Varadero aparece descrito en la reseña histórica del callejero del Ayuntamiento de Málaga como: “Lugar donde tradicionalmente varan las embarcaciones para resguardarlas o para limpiar sus fondos o componerlas. También se dice del sitio a propósito para desembarcar en playa o costa sin riesgo de avería. El nombre le fue dado a la calle, por desembocar precisamente en un lugar de la playa donde se realizan labores de reparación de embarcaciones”.
Desde 1895 hay documentación gráfica del antiguo taller que se encuentra integrado en el conjunto de las instalaciones que hoy en día albergan el oficio de la zona, y en 1902 existe un documento gráfico de las barcazas varadas donde en 1918 aparece en un plano del Ingeniero Carlos Loring el “Carenero de Nogueras”; como queda de manifiesto tras observar la referencia del sitio con respecto a la laguna existente y por la referencia que consta en el área de planeamiento del Ayuntamiento de Málaga. Precisamente Nogueras era uno de los miembros de la Junta de Obras del Puerto encargada de la construcción del dique de levante, y por tanto del traslado de la piedra desde la cantera de San Telmo en barcazas. Por ello, aún viven personas mayores que siguen llamando a la zona “La Barcaza“ y “La Carena“.
Por lo tanto, queda patente la larga tradición de la actividad en el lugar, pues pensemos que tanto las embarcaciones de pesca tipo barca de Jabega, como los jabeques que se varaban para defensa de la costa en los albores de la edad moderna para invernar en la playa, o las posteriores barcazas de trasporte de la piedra y de embarque y desembarque de frutos y víveres necesitaban de un mantenimiento. Al ser embarcaciones de madera, dicho mantenimiento se centraba en la actividad del calafateado de las carenas, que como consecuencia de estar fuera del agua, necesitaban constantemente de estas actividades para estar a punto.
Posteriormente, tras el dramático parentesis de la Guerra Civil, en el mismo lugar aparecen los Astilleros de “Don Pascual”, “El Cabo Páez”, “Varadero del Carmen”, y ya en los inicios de los años cincuenta: “Crossa”, “Juaristi” y actualmente desde el año 1964, los “Astilleros Nereo”.
Juan Antonio Sánchez Guitard
La historia de Astilleros Nereo comienza en Estepona en los albores del Siglo XX. Juan Sanchez, alcalde de la villa, decide constuir dos faluchos para recorrer toda la costa mediterranea peninsular desde Gibraltar hasta Barcelona. De esta forma sus dos barcos nombrados: Joven Antonio y El Señorito, navegaban por dicha ruta de cabotaje a vela latina haciendo acopio en el recientemente ampliado puerto de la Capital de productos típicos de nuestra tierra, tales como vino, pasas, tabaco; y también haciendo la ruta de transporte marítimo hasta Barcelona. ¿ Cuantas veces en su singlara sus gentes y su tripulación contemplaron la construcción y belleza del entonces recien abierto Parque Balneario de Nuestra Señora del Carmen, y las embarcaciones de grandes proporciones que se construian en los colindantes Astilleros de San Telmo por aquellos años llamados Carenero de Nogueras?
Del matrimonio Juan Sanchez y Teresa Ortiz nace Ildefonso que contraerá matrimonio con Araceli Guitard Mártinez. Desgraciadamente en España estalla la guerra Civil en los años treinta, y el joven matrimonio de Ildefonso y Araceli Guitard han de trasladarse a la Capital de Málaga con un niño de cinco años llamado Juan Antonio que será el fundador de los Astilleros Nereo treinta años más tarde, en 1964. No es de extrañar que las historias y canciones familiares de los abuelos llenas de tradición marítima mediterránea sazonaran su imaginación, que como él decía “es el motor de la evolución del hombre”, y sintiendo el marismo en sus labios, dedicara su vida al compromiso por la salvaguarda de la cultura marítima andaluza y del patrimonio marítimo peninsular, llevándole a tener en sus tiempos mozos una dorna gallega con la que navegó durante muchos años a vela hasta sentir la brisa del mar latiendo en un corazón entregado a los suyos…
El Astillero Nereo ha iniciado su expansión de sus historicas instalaciones contando con naves de invernada y servicio de varadero en diversos puertos de Andalucía.
En el edificio histórico de Pedregalejo en un futuro muy cercano se espera la consolidación definitiva dentro de los planes urbanisticos de la ciudad del concepto de Ecomuseo existente como hilo conductor de toda la actividad del Astillero, centrado en el oficio artesano de interés etnológico de la Carpintería de Ribera y varadero tradicional. Por ello sus programas constructivos se centran sobre todo en la madera y las tecnicas tradicionales para recuperar las embarcaciones tipicas de cada costa mediterranea que forman parte del patrimonio marítimo europeo, y también con la reproducción de barcos historicos, antaño transmisores de civilización, de la cultura, y de la memoria histórica que hoy nos identifica; actividad con la que se quiere apoyar la candidatura de Malaga como Capital Cultural de Europa en el año 2016.
Son también planes de futuro el desarrollo de los modelos de embarcaciones con las técnicas mas modernas sirviendo por tanto su actividad de testimonio evolutivo en la construcción naval.